sábado, 15 de agosto de 2009

Capítulo 8: Problemas en la Isla Esme

"Entonces la puerta de entrada se abrió..."

PDV Bella.

Después de explicarle a la banda quiénes vendrían a visitarnos, sentí un poco de vergüenza pues me incomodaba hablar sobre temas personales como mi luna de miel, por suerte ya no tenía la capacidad de sonrojarme al ser vampira.

Kaure y Gustavo ya estaban dentro de la casa, ambos mirándome detenidamente con horror. Los ojos de la mujer se posaron sobre Edward con duda, examinándolo. Me levanté de mi asiento y los visitantes en seguida se sobresaltaron, también le dedicaron una rápida mirada a Paramore y el terror se asomó en sus expresiones. Hacerles entender que todos estarían bien sería más difícil de lo que creí.

Edward saludó al personal de limpieza con cortesía y luego comenzó a explicarles ciertas cosas en portugués, un idioma que yo todavía no entendía y probablemente nunca lo haría. Hayley y los demás permanecían muy quietos, también saludaron pero en inglés. Así que supuse que era mi turno de decir “Hola.”

- Bom día – Dije utilizando todo el portugués que sabía.

A pesar de que sonreí y quise causarle una buena impresión, Kaure enloqueció al oír mi voz. De un momento a otro comenzó a dirigirse a Edward con violencia gritándole cosas y apuntándome a mí mientras lo hacía. Gustavo me miró con aún más horror entonces, como si quisiera huir de mi presencia. La banda no entendía nada, pero mejor así.

- ¡Mamá, papá! ¿¡Quién está gritando!? – En ese momento Nessie entró en la habitación muy irritada por el ruido.
- Rayos... – Susurré.
- ¿Quiénes son ellos? – Preguntó Renesmee inocentemente cuando vio a Kaure y a Gustavo.

Estos dos alternaron su mirada de mí, a Edward y a Nessie más de tres veces. Imaginé que mi expresión debió haber sido ridícula por lo abiertos que estaban mis ojos. Gustavo gritó espantado. Vi cómo Josh alzaba sus cejas, y seguía sin entender. Me puse en su lugar, para él sólo se trataba de dos portugueses histéricos sin razón aparente.

- ¿Qué pasa? – Murmuró Hayley.

Edward trató de calmar a Gustavo y a Kaure, quien seguía mirando a Nessie como si fuera una abominación, eso me irritó. Sin embargo, Edward no pudo ni acercarse a Gustavo, quien retrocedía por cada paso que él daba, en seguida comenzó a gritarle en portugués, esta vez apuntando a mi hija. Nessie miró al histérico hombre con miedo, y probablemente preguntándose quién era él para estar gritando de esa manera. Volví a mirar a Kaure, pero ya no estaba en donde se suponía que debía estar. Volteé hacia Nessie otra vez, Kaure se aproximaba a ella con ¡¿UNA ESTACA?!

- ¡Nessie! – Grité a modo de advertencia mientras mis pies se movían hasta ella para detener a esa horrible mujer.

Desde ese momento, Kaure se añadió a mi lista negra, en donde figuraban personas odiosas como: Jane (Esa irritante niña), Jessica (Cínica), Tanya (Sin comentarios) y recientemente Jacob (Por imprimarse de Nessie, ponerle ese apodo y hacer que me resignara a usarlo.) En ese momento la estaca chocó contra mí, sonó como si un pedazo de madera impactara contra una roca. Luego de eso la estaca se rompió y Kaure me miró horrorizada, como si yo fuera el monstruo de sus recurrentes pesadillas. No me importó, lo que acababa de intentar era imperdonable, la miré con furia, un gruñido vampírico surgió de mi garganta. Kaure gritó como si fuera la última vez que diría algo.

- Bella, tranquila… - Susurró Edward mientras mi “oponente” retrocedía con cautela.
- Cuidado Bella – Me advirtió Hunter con malicia – Sabes que podrías matarla con sólo un golpe.

Me volteé a mirarlo a él y al resto de la banda. Parecían preocupados por ella, no por mí (Menos Hunter, claro.) Yo sólo era una vampira sobre protectora algo desquiciada. Me dije a mí misma que debía detener las cosas en ese momento o acabarían muy mal. Por suerte podía controlar mis deseos por la sangre humana.
Edward dijo algo en portugués y en seguida los visitantes se fueron con prisa y aterrados, cerrando la puerta de un golpe. Hubo un silencio en la habitación que luego fue interrumpido por Nessie.

- Wow, mamá, en verdad dudo que esa estaca me hiriera.
- Sí, lo sé – Me disculpé – Sólo fue un impulso, supongo.

Me sentí un poco confundida, pues todo pasó muy rápido, debía controlarme mejor y aprendería a hacerlo de alguna forma, no estaba bien darle malos ejemplos a Hunter con la poca salud mental que poseía. Él seguía sonriendo como si acabara de ver una gran película sádica.

- Okey, eso fue raro – Dijo Hayley, pude sentir su nerviosa respiración entrecortada.
- ¿Qué quería esa mujer? – Preguntó Zac.
- Nada, se enfadó por lo que vio – Explicó Edward con lentitud – Bella está considerablemente distinta, ya que ahora es vampira y ellos pudieron notar eso. Todo empeoró cuando vieron a Nessie.
- ¿A mí? – Dijo Nessie - ¿Yo qué hice?
- Ellos tienen sus propias leyendas acerca de los Íncubos.
- ¿Los qué? – Interrumpió Josh.
- Los Íncubos son vampiros que dejan embarazadas a las humanas, quienes finalmente mueren a causa de ello. Según ellos, esos híbridos son la encarnación del mal y no deben existir. – Le contestó Edward.
- ¿Qué? – Se quejó Nessie – No pueden estar más equivocados.
- No hay manera de hacerlos entrar en razón – Aseveré – Además, tienen derecho a asustarse, cualquier vampiro los hubiera asesinado en seguida.
- ¿Y por qué no los asesinaron? – Preguntó Hunter, otra vez de forma maliciosa - ¿No tienen sed?
- ¿De qué hablas? – Dije algo irritada por su forma de hablar.
- No deseamos ser monstruos. – Se encargó de contestar Edward.
- ¿Es mi culpa que estés tan raro? – Protesté – Desde que me enfrenté a Jane tienes una distorsionada visión de lo que implica ser vampiro.
- ¿Distorsionada por qué? Yo sólo digo lo que veo. – Se defendió él.
- ¿Cuál es tu problema, Hunter? – Le reclamó Jeremy a su amigo.
- Ya es suficiente con que una tropa de vampiros nos esté siguiendo, no tienes que complicarnos más las cosas – Agregó Zac.
- Hunter. – Dijo Josh, intentando captar la atención del interpelado, éste lo miró.

Entonces el hermano de Zac golpeó a Hunter con tanta fuerza que cayó al suelo.

- ¡Josh! – Gritó Hayley - ¿Por qué lo hiciste?
- Ya no soportaba sus necias palabras. – Le contestó él.
- Argh – Dijo ella – No puedo creerlo.

La vocalista de la banda abandonó la habitación, dejándonos a todos en silencio. Decidí seguirla para saber qué le pasaba, tampoco era buena idea dejarla sola. Cuando llegué a su cuarto ella ya había cerrado la puerta, la abrí de todas maneras.

- ¿Puedo? – Pregunté.
- Eh… Claro – Ella dudó, pero accedió.
- ¿Cómo estás?
- Tengo miedo – Respondió de manera instantánea – No sé qué sucederá después, son demasiadas cosas horribles, nosotros sólo fuimos a Forks para tocar algo de música, sólo se trataba de otra ciudad más. Debimos habernos quedado en Washington…
- Carlisle no debió haberlos llevado a la casa… - Traté de consolarla – No es tu culpa. Prometo que todo volverá a la normalidad.
- Lo que más me preocupa es Hunter – Hayley escondió la cabeza entre sus brazos – Creo que se propone convertirse en un vampiro a cómo de lugar.
- Ya lo sé, también me preocupa eso. – Convine – Pero mientras, debemos preocuparnos sobre los Vulturis, lo más importante es que ellos no nos encuentren.
- ¿Qué pasará cuando no nos vean en Forks? ¿Matarán a Carlisle y a los demás?
- No lo creo, seguramente él ya tiene algo en mente.

Entonces alguien tocó la puerta, era Edward. Nos vio a Hayley y a mí y nos sonrió levemente para luego adentrarse en la habitación.

- Bella – Comenzó – Iré a hablar con Kaure y Gustavo para calmarlos, no es bueno que digan lo que vieron, nos podría complicar las cosas.
- Sí, buena idea. – Le contesté, algo avergonzada al recordar que mi comportamiento era la razón por la cual ellos se espantaron.
- Hayley – Edward se dirigió a la cantante – No los mataré.
- Oh, leíste mi mente. – Se lamentó ella – Sólo fue una loca idea, perdón.
- Estoy acostumbrado – Contestó él dirigiéndose a la puerta – Nos vemos.
- Suerte, Edward, te quiero. – Le deseé antes de que se marchara, sería difícil poder aclarar las cosas con esa mujer.

Edward me dedicó su sonrisa torcida y cerró la puerta tras su espalda. Hayley aún parecía estresada, mirándome como si quisiera decirme algo.

- ¿Qué sucede? – Le pregunté con preocupación.
- Ahora que Edward lo mencionó… ¿Cómo es que cambiaste tanto cuando te convertiste en vampira? Es decir, eso fue lo que asustó más a Kaure y a Gustavo en primer lugar.
- Ah, sí… - Divagué – Bueno, no sólo adquirí fuerza y velocidad al ser convertida. Se supone que los vampiros deben atraer a sus víctimas, así que… También se nos atribuyen cosas como belleza, movimientos gráciles, melodiosa voz, y cosas así.
- Sí, desde un comienzo vi que ustedes no eran como todos los humanos. – Murmuró Hayley - ¿Cómo eras siendo humana?
- Eh… Tengo muchos recuerdos de mi vida humana, pero son borrosos, sólo te puedo garantizar que la Bella humana es alguien totalmente distinta a mí.
- ¿Distinta?
- Mira…

Busqué en mi bolcillo mi teléfono móvil en donde guardaba fotografías de mí siendo humana, aunque claro, fue Edward quien las puso ahí. Entré a la galería de imágenes y le pasé el teléfono a Hayley.

- Esa es de mi cumpleaños número dieciocho – Le expliqué.
- ¿La que está al lado de Edward eres tú? – Preguntó incrédula.
- Sí, como ves el cambio es notable. – Me reí de mí misma.
- Tenías los mismos ojos que Nessie tiene ahora – Dijo mientras pasaba de fotografía en fotografía – O ella tiene tus ojos, mejor dicho.
- Siendo humana, también era muy torpe – Agregué haciendo una mueca – De vez en cuando le hacía visitas a mi amigo el suelo.
- No es cierto – Rió entre dientes.
- Por no decir que tenía pésima suerte – Seguí auto humillándome – Le daba demasiado trabajo a Edward pues él tenía que cuidarme de todo, yo era algo así como un imán para los accidentes… O cualquier tipo de peligro que pudiera encontrarse a algunos kilómetros de distancia.
- Y también eras un imán de criaturas mitológicas. – Dijo Hayley de manera asertiva.
- Sí, algo así… - Volví a reírme de mi antigua desgracia.

Hayley estaba sonriendo mientras seguía observando las fotografías, al menos ya no parecía perturbada por lo que estaba sucediendo con su vida. Ella era entonces lo que yo fui alguna vez: Una persona rodeada de peligros. Me sentí bien porque al menos la distraje de pensar en eso, aunque sólo durara unos momentos.

- ¡Muérdeme! – Se oyó un gran grito proveniente de la cocina.

Me sobresalté tanto que en seguida salí de la habitación, con mi velocidad vampírica pude llegar en cuestión de milésimas de segundos, dejando a Hayley atrás. De una cosa estaba segura, el grito había sido de Hunter, y él estaba furioso.

- ¡Pero no puedo! – Esta vez Renesmee habló en voz alta, defendiéndose de alguna forma.
- ¿Qué sucede? – Pregunté al irrumpir en el cuarto, Hunter había acorralado a Nessie, quien posiblemente se había privado de hacerle daño al humano.
- ¡Quiere que lo muerda! – Me explicó Nessie hiperventilada.
- ¿¡Qué!? – Dije pasmada, entonces Hunter me miró – ¡Esto ha llegado demasiado lejos!
- Es mi problema si quiero ser un vampiro – Me reclamó él – Como tú alguna vez lo quisiste.
- Hunter, si Nessie te muerde lo único que conseguirás es que ella se deje llevar por sus instintos y no se resista a beber toda tu sangre.
- ¿Qué quieres decir? Sólo necesito que me transforme. – Contestó él, sin entender.
- No tengo la capacidad de convertir a nadie ¿No lo entiendes? No tengo ponzoña – Le dijo Nessie claramente irritada.

Hunter se alejó lentamente de ella. Aún parecía agitado por su anterior grito. Entonces pude oír los pasos de Hayley acercándose.

- ¡Qué ganas me dan de matarte, Hunter! – Dijo apenas su “amigo” la miró a los ojos – Por tu culpa todos vamos a morir. Si quieres perder tu vida, puedes hacerlo, pero no ahora que todos estamos en peligro.
- ¿Por mi culpa? – Alzó una ceja – No fue mi idea ir a Forks ¿O sí?
- De acuerdo, eso es verdad. Pero en nada nos ayudarás con tus estúpidas decisiones. – Le contestó Hayley aún más enfadada.
- Yo sé lo que hago. – Una sonrisa se asomó por los labio de Hunter, lo cual me pareció de mal gusto, realmente estaba perdiendo la cabeza.

Comencé a preocuparme por la salud mental de Hunter, y aunque Nessie también lo estaba, parecía ocupada discutiendo con él, poniéndose del lado de Hayley. En esos momentos traté de ponerme en el lugar de Hunter, aunque me costó demasiado. Ningún humano está capacitado para enfrentarse de la noche a la mañana con el mundo de los vampiros, además de que las reacciones pueden ser varias y a Hunter le tocó la peor… En eso me di cuenta de que el resto de la banda no estaba adentro de la casa.

- Nessie ¿En dónde están los demás? – Pregunté algo preocupada
- Salieron a recorrer la isla – Respondió ella – Aunque claro, debí haber sospechado algo cuando Hunter dijo que quería quedarse.
- Ya veo. – Dije – Y Yo me distraje mucho con Hayley y no logré oírlo antes cuando te pidió que lo mordieras.

Todas le dedicamos una mirada recelosa a Hunter. Mi oído, ahora más atento, captó los pasos de Edward acercándose a la casa. Pasados unos segundos la puerta se abrió.

- ¿Cómo te fue? – Pregunté de manera instantánea.
- Bien, creo que no le dirán nada a nadie. – Contestó él con una amplia sonrisa.
- Perfecto – Pude calmarme entonces.

Edward miró a Hayley y ésta le dirigió una mirada preocupada ya que aún seguía irritada por lo que acababa de suceder, él entonces leyó su mente y supo que algo pasó con Hunter durante su ausencia. Miró a Nessie y también le leyó la mente mientras ella le enseñaba las imágenes de lo sucedido.

- Hunter, tienes que tener más cuidado – Dijo Edward extrañamente calmado.
- Papá… - Renesmee interrumpió la situación tensa – Me di cuenta de que no hay comida suficiente. Estaba pensando que podríamos ir a Río para comprar lo que nos hace falta.
- Es verdad – Coincidió él - ¿Te parece si vamos ahora mismo? ¿O tienes sueño?
- Ya dormí – Le contestó Nessie – No porque tenga la necesidad de descansar voy a tener sueño todo el día, papá.
- Entiendo – Él sonrió - ¿Nos acompañas, Bella?
- No es buena idea – Le dije dirigiendo mis ojos a Hunter – Yo me quedaré aquí con la banda, pero quizás Hayley quiera ir ¿Quieres, Hayley?
- Claro – Contestó ella – Mientras más lejos esté de Hunter, mejor.

Me sentí cohibida por la mala relación que habían comenzado a tener los miembros de la banda. En poco tiempo Edward, Hayley y Renesmee se fueron, sólo era un viaje para comprar algunas cosas, nada más. Sin embargo tendría que estar muy pendiente de Hunter. Hubiera deseado que Edward le dijera algo más que “debes tener más cuidado.” Pero otra discusión no arreglaría nada.

¡Continuará!

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