Bien, repasemos: Yo y mis amigos, por esas casualidades de la vida, terminamos hospedados con la familia más extraña del mundo, los Cullen, que no dormían, no comían, uno adivinaba mis pensamientos y eran extremadamente fuertes, rápidos y perceptivos. Al mismo tiempo, todos presentaban una increíble belleza. Luego apareció un personaje aún más raro, de similares características, su nombre era Nathaniel. Entonces me di cuenta de que podía confiar en los Cullen, pero no en él. Y por si fuera poco, en esos momentos Nathaniel había apresado a Hunter, y por alguna razón, Edward y Bella me estaban protegiendo. Sí, todo era perfectamente normal, común y corriente y digno de la vida de un humano. Nótese el sarcasmo… ¡Mi vida había dado un giro de 180º en dos días!
- Te vi venir – Escuché la voz de Alice tras Nathaniel, ya no me iba a preguntar cómo había llegado hasta ahí porque no tenía sentido.
- ¿Quién eres? – Sí, ya nada en mi vida tenía sentido, Jasper también estaba ahí.
- ¡Hunter, no! – Grité sin pensarlo, y cuando tuve la intención de “salvarlo” Edward en seguida me detuvo, obviamente no me iba a dar permiso.
- Es peligroso – Me explicó Bella, pero ella sabía que yo no estaba tranquila con esa respuesta, es decir ¿quién en su sano juicio lo estaría?
Así que tendría que limitarme a observar. El pobre Hunter ni se movía, pero estaba espantado, claramente. Nathaniel lo miraba como si se tratara de su cena, mientras mostraba sus dientes, ansioso por clavarlos en el cuerpo de mi amigo.
- Ten en cuenta que no estamos solos, en nuestra casa hay otros cuatro vampiros y un licántropo que nos ayudarían con gusto a acabar contigo, así que no intentes nada.
La confesión de Jasper casi hizo que me desmayara. Así que los Cullen eran… Vampiros, bebedores de sangre. Y había un hombre lobo también… Sin quererlo, comencé a temblar, si bien antes tenía miedo, no se comparaba con lo que entonces estaba sintiendo.
- Oh, bueno. – Contestó Nathaniel, casi disculpándose – Me lo hubieran dicho antes, es decir, yo no quería causar problemas.
- Entonces siéntete libre de irte en paz – Le reclamó Alice, a quien no le cayó bien la actitud sínica de Nathaniel.
- Está bien. Fue un placer conocerlos – El vampiro malo comenzó a retroceder –
Espero que volvamos a encontrarnos en otra ocasión.
Soltó a Hunter, mi amigo estaba en estado de shock. Entonces Nathaniel se fue, corriendo a una velocidad que desafiaba las leyes de la física a través del espeso bosque. Hubo un gran minuto de silencio, el cual se me hizo eterno, nadie hablaba y lo único audible era el llanto de Hunter, las lágrimas brotaban de sus ojos, había estado muy cerca de la muerte. No me había dado cuenta, pero yo también estaba llorando. Mientras Alice le ofrecía Hunter ayuda para que se levantara del suelo, Bella se volteó e hizo lo mismo conmigo.
- Gra-Gracias – Dije con la voz entrecortada, no era lo mismo hablar con ella ahora que sabía que era una vampira.
- Lamento todo esto – Ella me miró con una expresión de tristeza y al mismo tiempo, preocupada. No me sentí capaz de responderle así que no lo hice.
Caminé lentamente hasta Hunter, ambos debíamos darnos apoyo emocional. Me senté a su lado y, aunque no le dije nada, sentí la necesidad de abrazarlo.
- ¡Hayley! – Él también me abrazó, temblaba y estaba tan muerto de miedo como yo.
- Regresemos a la casa – Dijo Edward, una vez que se acercó a nosotros.
- ¿Qué? – Yo no tenía intenciones de volver a ese lugar, pero de todas formas, la mansión Cullen era mucho más segura que el bosque.
- Sí, tenemos que explicarles algunas cosas… - Agregó Bella. Al parecer, de nuevo necesitaría explicaciones de ella.
- Iré a decirles a los demás que nos reuniremos – Murmuró Alice, y se fue silenciosamente.
Bella y Edward comenzaron a caminar, y Hunter y yo los seguimos a paso lento. Detrás de nosotros se encontraba Jasper, vigilándonos con sus ojos dorados un tanto aterradores. El trayecto hasta la casa fue silencioso, pero no me molestó, yo no tenía ganas de hablar. Aunque la reunión seguramente constaría de una gran charla. Cuando entramos, ya todos estaban en la sala principal, nos esperaban. Incluso Renesmee y Jacob.
- Bienvenidos – Nos recibió Carlisle con un intento de sonrisa, pero no parecía muy satisfecho con la situación.
- Hola – Bella fue la única en saludar, puso una cara de “qué torpe soy” cuando se dio cuenta de que nadie más había respondido.
- ¿Por qué esas caras, Hunter? – Preguntó Zac, muy confuso, supuse que mi rostro no era el mejor en esos momentos.
- Siéntense – Pidió Edward a mis amigos – Deben oír algo de nosotros.
Ellos obedecieron, pero no entendían nada, estaban muy ajenos a la realidad que los rodeaba. Los Cullen no eran normales, pero yo nunca me imaginé que llegarían a ese punto de anormalidad. Al menos no en un principio.
- Edward ¿Y qué haremos respecto a los…?
- Luego nos encargaremos de ellos – Edward interrumpió a Carlisle respondiendo a una pregunta no formulada.
Me senté al lado de Hunter y de mis amigos, de un lado quedaron ellos y en el otro nosotros. Hubo un pequeño silencio, en donde los Cullen se preguntaron cómo podrían explicar todo. Finalmente, fue Carlisle quien comenzó la gran conversación que vendría después.
- Es importante que sepan que no somos una familia igual al resto. – Yo asentí, entonces él continuó – Pero deben entender que somos totalmente pacíficos, no atentamos contra la vida humana.
- ¿A qué se refiere con eso? – Interrumpió Josh, quien tenía alzada una ceja.
- Ellos no son humanos – Le contestó Hunter, mientras su vista no se despegaba del suelo. Yo no estaba ni la mitad de asustada que él.
- ¿¡Qué!? – Exclamó Jeremy con cara de espanto – Esto es una broma, ¿cierto?
Sonrió y Zac también le siguió el juego, agregando una risa nerviosa. Ellos no habían visto lo que yo sí, así que era lógico que no se lo creyeran. Pero al notar que nadie más estaba sonriendo, cayeron en la cuenta de que sí era cierto que los Cullen no eran humanos.
- ¡No puede ser! – Gritó Josh - ¿Qué son ustedes?
- Vampiros – Esta vez fui yo la que respondió, miré a los ojos a Josh para transmitirle que no mentía, que todo era verdad.
- ¿Ah? – Contestó incrédulo.
- Es cierto – Le confirmó Rosalie – Si quieres puedes comprobarlo tú mismo; no tenemos pulso. Todos aquí somos vampiros, excepto Nessie y Jacob.
- ¿Y q-qué son e-ellos? – Preguntó Hunter, antes de que Josh pudiera reaccionar.
- Licántropo – Contestaron al mismo tiempo Jacob y Rosalie, y ésta última agregó – Y Renesmee es una semi-vampira.
- ¿Semi? – Pregunté, escéptica, mientras Zac, Jeremy y Josh estaban en estado de shock.
- Es nuestra hija – Respondió Bella, al momento que se señala a ella misma y a su esposo.
- Pero ambos son vampiros, ¿cierto? – Al menos confirmé que Bella sí era la mamá de Renesmee.
- Sí, pero…
- Bella aún no era vampira cuando Nessie nació – Respondió Edward. – Yo la convertí luego, justo después del parto.
- ¿Ah? – Eso era más de lo que mi cabeza podía procesar.
- Escuchen – Interrumpió Carlisle – Les contaremos la historia y luego podrán hacer todas las preguntas que quieran, ¿está bien? Pero por favor no las intercepten en el relato.
- De acuerdo… - Los demás me apoyaron en la decisión.
- Comenzaré por mi historia: Nací en Londres, el año 1640. Mi padre era un pastor anglicano, en aquella época él se encargaba de perseguir a brujas, vampiros y licántropos. Yo lo ayudaba, pero un día recibí la mordida de un vampiro, y supe que eso no le agradaría a mi padre, así que me escondí mientras duró la transformación. Cuando ésta se completó, traté de suicidarme, ya que no deseaba ser un monstruo. Pero los vampiros son inmortales, nuestro cuerpo es más resistente que el mármol, tampoco podía ahogarme, ya que no necesitamos respirar para vivir. Luego, descubrí que podía alimentarme de la sangre de animales, que sí lograba satisfacerme.
>> Tiempo después encontré a Edward, el año 1918 en Chicago. Él estaba muriendo de la peste española, en el hospital en que trabajaba. Su madre me pidió, antes de morir, que lo salvara a él como me fuera posible, así que lo convertí en vampiro, lo cual era lo único que estaba a mi alcance. Más tarde convertí a Esme, quien también estaba a punto de morir, ya que había intentado suicidarse luego de perder a un hijo. Y por último, convertí a Rosalie, ella había sido atacada por su esposo y también la encontré agonizando, en un principio la quise como compañera de Edward, pero no resultó. Luego, ella encontró a Emmett en un bosque, había sido atacado por un oso, así que ella se compadeció de él y lo trajo hasta mí para que le salvara la vida. Así después se nos unieron Alice y Jasper, quienes fueron convertidos por otros vampiros en el pasado. – Concluyó Carlisle, mientras nosotros procesábamos los hechos. Era más complicado de lo que pensé, y finalmente Rosalie no era hermana de Jasper, me decepcioné, pues era lo único de lo que estaba segura y también era mentira.
Miré a mis amigos que seguían en estado de shock. Habíamos prometido no preguntar nada, pero en la historia de Carlisle faltaban personajes.
- ¿Y qué hay de Bella, Jacob y Renesmee? – Pregunté.
- Yo contaré eso – Dijo Bella – Todo comenzó cuando me mudé aquí, a Forks. Yo vivía en Phoenix, con mi mamá, pero ella había vuelto a casarse con un jugador de baseball, Phil. Él viajaba mucho y ella siempre se quedaba conmigo, pero yo sabía que eso la hacía infeliz, así que decidí vivir con Charlie, mi papá, también el jefe de policía aquí. En el instituto conocí a Edward, y a sus hermanos. Debo admitir que en un principio él no fue agradable conmigo, pero luego entendí que él me evitaba por la sed que le provocaba mi sangre, él sólo no quería hacerme daño. Me salvó la vida en reiteradas ocasiones de manera inexplicable y terminé descubriendo que era un vampiro, pero no se lo dije a nadie. Así, nuestro lazo se hizo más fuerte y pronto me enamoré de él. Por otro lado, Jacob, un amigo de la familia, presentaba cierto desprecio por los Cullen. Jacob es un quileute y vive en la reserva de La Push, es un licántropo y por eso detestaba a los vampiros. Desde hace años hubo rivalidad entre ambas especies, es decir, hay más licántropos. En fin, Jacob no quería que me involucrara con los Cullen, pero yo no me iba alejar de Edward. Luego de graduarme me casé con él, pues Edward me había prometido convertirme en vampira a cambio de eso, así que accedí ya que eso era lo que yo deseaba desde hace mucho tiempo. Siendo humana aún, me quedé embarazada de Renesmee y ésta nació al mes. Renesmee es semi-vampira, por lo cual crece muy rápido. Por otro lado, nosotros los vampiros no envejecemos, así que en un período de dos años ella alcanzó a aparentar la misma edad que yo. Aunque de hecho pensamos que tardaría más tiempo en crecer tanto…
- ¿¡Y Renesmee y Jacob son novios!? – Pregunté y puse cara de asco, la niña apenas tenía dos años de edad.
- Sí… - Respondieron no muy satisfechos Edward y Bella al mismo tiempo.
- Pero estoy imprimado de ella. – se defendió Jacob.
- ¿Qué es eso? – Preguntó Jeremy.
- Es una característica de los licántropos. Más fuerte que el amor a primera vista y que cualquier tipo de amor en el mundo. – Explicó Jacob, muy orgulloso de eso, pero Edward lo miró con desprecio.
- Sabes que eso no es cierto – Le reclamó el vampiro abrazando a Bella.
- Como sea – Jacob lo ignoró por completo – Quiere decir que, desde el momento en que un licántropo ve al objeto de su imprimación, queda ligado a éste de por vida, por lo que alejarme de Renesmee significaría un gran sufrimiento. Esto, sin importar la edad, pues mientras posea habilidades de licántropo, no envejeceré. Y en un principio no se trata de un amor de pareja, sino que puedo ser como un hermano, un mejor amigo…
- O un ángel guardián – Renesmee terminó con la oración, sonriendo de manera muy tierna.
- Hum –Resopló Edward, aquello me extrañó.
- No pregunten – Nos aconsejó Emmett.
- Pero deben tener en cuenta algo importante – Comenzó a decir Carlisle – No todos los vampiros son “vegetarianos” como nosotros, que somos la excepción, no la regla. La mayoría bebe sangre humana, como es el caso de Nathaniel, quien además parece ser muy peligroso. Así que lo mejor es que se queden con nosotros, si desean mantenerse a salvo.
Bien, ahora concluyamos: Los Cullen eran vampiros, y eso les atribuía súper fuerza, velocidad y otras características como su belleza, aún así no eran peligrosos, pues nos salvaron a Hunter y a mí de una muerte segura. Sin embargo, Nathaniel seguía tras nosotros ¿cómo le explicaría al resto de la banda que un vampiro sediento acechaba nuestras vidas? Al parecer, deberíamos quedarnos más de lo esperado en la residencia de los Cullen. Sí, todo era perfectamente normal, común y corriente, digno de la vida de un humano. Nótese el sarcasmo…
¡Continuará!
sábado, 15 de agosto de 2009
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