sábado, 15 de agosto de 2009

Capítulo 5: Discusiones vampíricas

Habían pasado cerca de cinco minutos desde que Bella y Edward se fueron a su hogar junto a su hija, la conversación había terminado, pero mis amigos Josh, Jeremy y Zac aún no entendían absolutamente nada. Lo que ellos sabían hasta entonces era que todos los Cullen eran vampiros (menos Renesmee, quien era mitad humana) y Jacob era un licántropo. Y aunque eso era claramente desconcertante, faltaba todavía que supieran la peor parte de la historia: Nathaniel, el vampiro que quería matarnos, o mejor dicho, beber nuestra sangre. Miré a Hunter, quien aún no se recuperaba del todo de su cercano encuentro con la muerte y miré también a los demás, estaban bastante confundidos, pues entonces Josh preguntó:

- Hayley ¿quién es Nathaniel? Carlisle mencionó algo de él, que era peligroso, es un vampiro ¿cierto?

Percibí con claridad el tono de preocupación en su voz ¿y quién no estaría preocupado? Ahora todos estábamos en peligro y todo por mi afán de perseguir a Bella y a Edward... ¡Tonta Hayley, tonta! Pero ya no podía hacer nada al respecto, salvo dar explicaciones, lo cual sería difícil, pensé, y no estaba equivocada.

- Bueno, sí. Es un vampiro – Le confirmé lentamente – Y... Casi mata a Hunter, si no fuera por Edward y Bella, él ya no estaría aquí.
Le dirigí una mirada al mencionado, pues Hunter estaba claramente en estado de shock. Josh entonces entendió por qué.
- ¿Estás tratando de decir... que hay un vampiro sediento persiguiéndonos? - Adivinó Jeremy, yo asentí. Hubo un momento de silencio, bastante largo.

Todos estaban procesando la información, luego de un minuto Zac se levantó de su asiento con mucha lentitud, parecía mareado, y cuando se dispuso a dar un paso, cayó al suelo. Todos lo miramos sorprendidos, sin reaccionar ante su desmayo. Ninguno de nosotros se había movido cuando de pronto, Carlisle llegó rápidamente utilizando su velocidad vampírica. En ese momento me sobresalté, y dejé de estar perdida en mis pensamientos, habían pasado demasiadas cosas en un día, como si mi mente necesitara de un descanso, porque ya no sabía cuándo el día terminaría ni cuando dejarían de suceder estos hechos que simplemente no deberían pasar, pero me estaban pasando a mí ¿Y por qué? No podía dejar de preguntármelo.

- Se desmayó – Dijo Carlisle y sin esfuerzo alguno, lo levantó y se lo llevó arriba, con rapidez, claro.

Ahora que ya sabíamos que eran vampiros no iban a esconder sus poderes y todo sería mucho más raro. Jeremy y Josh, que no habían presenciado las habilidades de los Cullen, quedaron para adentro.

De pronto noté que tenía mucho sueño, que los párpados me pesaban mucho y que mi cuerpo necesitaba descansar. Si el primer día estaba cansada, ahora estaba en una etapa mucho más avanzada del cansancio. Me froté los ojos con los puños mientras los demás bostezaban, no nos pusimos de acuerdo para quedarnos dormidos ahí, no hablamos más del tema, todos teníamos que pensar en muchas cosas, pero el sueño nos venció en cierto momento de la noche.

A la mañana siguiente desperté en mi cama, alguno de los Cullen debió haberme llevado hasta ella mientras dormía, y ni siquiera me di cuenta. Me incorporé rápidamente, pero me sentía extrañamente liviana, entonces me di cuenta de que tenía puesto pijama un tanto... extraño. Muy revelador, no discreto, y claramente incómodo de usar, pues obviamente yo no me lo había puesto ¿¡Qué era esto!? Entonces la puerta del cuarto se abrió.

- ¡Buenos días! - Saludó Alice al momento que entraba caminando, o casi bailando, mejor dicho. - ¿Te gustó la ropa que elegí para ti?
- ¿Qué? - Me sentía confundida, y más incómoda que antes.
- No sé, pensé que el color rojo te quedaría bien ¿Qué piensas?
- Eh, sí, pero... - No quería admitir que me sentía sobre-expuesta – Tengo un poco de frío.
- Alice sonrió satisfecha, y entonces comenzó a reír por lo bajo, pero yo no entendía qué era tan gracioso.
- Hayley, ¿estás despierta? - Zac entró a la habitación como si nada.
- ¡No! - grité en seguida, y me tapé con el cobertor. - ¡Zac, sal de de aquí!
- ¿Eh? ¿Por qué?

Aunque Zac era un gran amigo, era imposible sentirse cómoda en esa situación, entonces comprendí por qué Alice se estaba riendo, ella lo había visto venir y no me lo advirtió.

- Alice ¿por qué le haces esas cosas a Hayley? - Bella había entrado por la ventana, genial, alguien más observándome.
- Realmente no me siento bien así... - Murmuré.
- Ay, tú no tienes sentido de la moda, Bella – Le respondió Alice ignorándome por completo.
- Y tú no tienes sentido de la dignidad – Le respondió Bella casi riendo.
- Eso ni siquiera existe – le reclamó Alice – Además, Hayley se ve muy bien, mira.

En un segundo, Alice me levantó de la cama y dejó a la vista mi odioso atuendo ante los ojos de Bella y Zac. Mi día comenzó de una manera ¿cómo decirlo? Patética, horrible, y hubiera deseado morir en las manos de Nathaniel la noche anterior, o que por lo menos me tragara la tierra.

- ¡Alice! - Bella intentó taparme, pero Alice no parecía conforme con eso.
- ¡Bella, no se ve mal!
- ¿¡No ves que se siente incómoda!?
- Lo que es moda no incomoda.
- ¡Alice!
- ¡Bella!
- ¡Zac! - grité yo mientras ambas me sostenían con fuerza cada una por un lado - ¡Fuera de aquí!

Con una cara un tanto confundida, Zac abandonó la habitación con lentitud, pero supe que una vez que cerrara la puerta, comenzaría a reír estruendosamente.

- ¿No puedes dejar que se ponga ropa normal? - Dijo Bella tirándome hacia su lado.
- No. - Respondió Alice y entonces me tiró hacia el suyo.
- Alice. - Bella parecía molesta.
- ¿Qué? - Alice se puso del mismo modo, seguían cambiándome de lado.
- ¡Deja de jugar con las personas como si fueran muñecos!
- ¿Yo? ¿Jugar con las personas?

Entonces Alice me soltó y las dos vampiras comenzaron a discutir, Bella también soltó mi brazo mientras atacaba a Alice con algunas palabras. Así aproveché la situación para escabullirme. Obviamente antes de salir del cuarto tomé una chaqueta para taparme un poco y mi bolso con mi ropa. Me dirigí al lugar en donde nadie me molestaría, el baño. Ahí me duché y traté de tranquilizarme. Noté que el baño estaba muy bien decorado, era un lugar lindo, a pesar de que no debían usarlo con frecuencia y entonces recordé que la cocina también estaba en el mismo estado. Los vampiros tenían mucho tiempo libre... Se daban el trabajo de comprar comida siendo que no la ingerían.

Cuando terminé de ducharme, lo que me tomó unos veinte minutos, sorprendentemente Bella y Alice seguían discutiendo, aunque ahora Jasper y Edward intentaban separarlas.

- ¿¡Por qué siempre tienen la misma discusión!? - Se quejó Jasper mientras intentaba llevarse a Alice.
- ¡Porque Bella necesita más sentido del estilo! - Respondió Alice tratando de liberarse de los brazos de Jasper.
- ¡No es cierto! - Se defendió Bella mientras Edward luchaba por mantenerla lejos de su hermana - ¡Eres tú la que tiene que aprender a no jugar con las personas!
- Edward, dile a tu esposa que es una aburrida. - Dijo Alice.
- ¿Ahora no me hablas directamente? - Bella se indignó.
- No eres aburrida, mi amor. - Trató de tranquilizarla Edward.
- ¡Renesmee! - Gritó entonces Jasper y en segundo apareció su “sobrina.”
- Ah, sí. - Renesmee entendió la situación en seguida.
- ¡La táctica! - Le susurró Jasper - ¡Rápido!

Nessie asintió y se dirigió hacia sus padres, camino hacia ellos, pero no se detuvo.

- Mamá, papá, saldré con Jacob. - Les dijo mientras pasaba al lado de ellos.
- ¿¡Qué!? - Gritaron y dejaron de lado a Jasper y Alice, pero Nessie ya había salido.
- ¡Bien! - Exclamó Jasper

Edward y Bella entendieron que no podían detener a su hija, pero eso no evitó que refunfuñaran. Entonces Alice comenzó a reír muy divertida.

- ¡Esto no ha terminado, Alice! – Le advirtió Bella a Alice.
- Oh, claro que sí. - Emmett apareció de la nada y cargó a Bella en sus hombros, para luego así llevársela.
- ¡Emmett! ¡Bájame! - Se quejó ella mientras intentaba bajarse – Créeme que si fuera neófita en estos momentos, te enviaría al infierno.
- Sí, pero no lo eres. - Respondió Emmett riendo entre dientes.
- Edward, ayúdame – Pidió Bella.
- Eh... - Edward se encogió de hombros – Tal vez sea mejor así, Bella.
- Hum. - Ella se resignó ante esas palabras mientras Emmett se llevaba.

De pronto todos los presentes me miraron, debí haber tenido una extraña expresión el rostro, pues se quedaron observándome un buen rato. Me pregunté qué clase de expresión sería.

- Alice, ¿Por qué seguiste discutiendo si sabías cómo iba a terminar todo? - Le preguntó Jasper a su esposa.
- Me pareció divertido – ella sonrió – Si no fueran por estas cosas, nuestras vidas serían muy aburridas y no hay mejor que el genio de Bella para divertirnos.
- ¿¡Qué!? - Jasper captó la ridiculez de la explicación y no pudo evitar reír como yo, Alice también reía.

Edward se fue, quizás para ver cómo se encontraba Bella. Supuse que a él no le hacía gracia nada de esto.

- ¿Podrían dejar de comportarse como niños? - Pidió Carlisle al momento en que llegaba junto a Esme.
- Estuvimos toda la noche pensando en cómo atrapar a Nathaniel – Explicó Esme – Podrían interesarse por eso en vez de estar preocupados por irrelevancias de la vida, ¿no?

Entonces me sentí agradecida con Alice por haberme puesto ese pijama tan extraño, al menos me había distraído de pensar en Nathaniel y en que él quería matarme a mí y a Hunter, y claro, si estaban Josh, Jeremy y Zac con nosotros, también le parecería bien añadirlos a su menú. Quise sonreírle, pero cuando posé mis ojos en Alice noté que tenía la vista en el vacío.

- ¿Qué ves? - Le preguntaron Jasper y Carlisle al mismo tiempo.

Alice estaba teniendo una visión, así que permanecí muy quieta, no sé por qué, pero pensaba que si me movía lo arruinaría todo. Ella se frotaba la frente con uno de sus dedos, como si le costara ver lo que venía.

- ¿Qué es? - Jasper se impacientó.
- ¡Los Vulturis! - Respondió Alice, noté preocupación en su voz.

En seguida ella me miró, y supe que eso era algo malo. Al instante, llegaron los demás vampiros: Edward, Bella, Rosalie, Emmett e incluso Nessie. ¿Qué tenían “Los Vulturis” que hacían que todos se preocuparan de esa manera? No quise imaginarme la respuesta, pero Bella incluso parecía haber olvidado su enojo.

- Vendrán hoy – Prosiguió Alice, aún mirándome – Nathaniel les ha advertido.
Y entonces no sólo dos, sino cuatro, ocho, diez, doce... dieciocho ojos me miraban con ese mismo tipo de preocupación.
- Hayley, diles a tus amigos que esto se pondrá peor de lo que pensábamos. - Dijo Carlisle

¿¡Es que esto nunca dejaría de ponerse peor!?

¡Continuará!

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