¿Explicaciones? ¿Qué era lo que tenía que explicarme Bella? De pronto ya no quería saber la verdad, todo esto se ponía cada vez más sospechoso y me daba cada vez más miedo. Sólo pude decir lo que me llamaba la atención de ella.
- ¿Por qué Renesmee te dice mamá? – Eso era sin duda uno de los puntos más extraños, las dos tenían la misma edad.
- Eh… - Bella pareció sorprendida por la pregunta - ¿Cómo sabes eso?
- Las escuché esta mañana – Confesé – Me pareció muy extraño…
- No, Renesmee no me dice “mamá” – Me interrumpió y parecía nerviosa, su afirmación no era para nada convincente.
Supuse que eso sólo tenía que ver con ellas y que la familia Cullen no estaba implicada, así que no quise entrometerme más. Además pude haber oído mal, pues era ilógico que Bella fuera la madre de Renesmee.
- ¿Y por qué todos estaban con insomnio anoche? – Pregunté, intentando desviarnos del otro tema.
- Simple, no podían dormir – Esta vez no me sonó como una mentira, supuse que sonaba lógico.
- Bueno, puede ser… ¿Pero a qué se referían con “cazar”? Escuché que Rosalie le decía a Jasper que debía ir de casería.
- Ah, sí… Es difícil de explicar.
- Por eso ustedes nos ocultan la verdad, Rosalie no quería que supiéramos nada, también lo oí.
- Digamos que Jasper es peligroso para ustedes, y logra calmarse yendo de casería. – Tampoco parecía estar mintiendo esta vez, pero Jasper tenía un extraño pasatiempo.
- Por último…
- ¿Sí?
- El parecido, todos tienen la piel pálida, ojeras bajo los ojos, que por cierto son dorados, y ninguno de ustedes son realmente familia, excepto Jasper y Rosalie.
- Es extraño, sé cómo te sientes…
- ¿A qué te refieres?
- Yo también pasé por eso antes. Hayley, hay cosas que no podemos decirte, sólo tienes que confiar en nosotros, no te haremos daño. Y si tenemos secretos, es por tu bien y el de tus amigos.
Por un lado, me tranquilizaron sus palabras, sonaban sinceras y en realidad creí que los Cullen no nos querían hacer nada malo. Pero los secretos que nos ocultaban, me ponían muy nerviosa, pues no sabía qué esperar.
- Pero todavía hay algo que no entiendo – Le dije, impaciente – Cuando toqué la mano de Renesmee, unas imágenes invadieron mi mente y tú lo notaste tan bien como yo.
- Es un… Don. – Respondió, dejándome confundida – Renesmee es muy especial.
- Todos ustedes lo son… Se mueven de una manera muy rápida y Alice tiene mucha fuerza, me levantó de la silla sólo con un movimiento, y Edward siempre parece adivinar lo que pienso. – Mis palabras fluían rápidamente, tenía demasiadas dudas.
- Es parte de nuestro origen y no es aconsejable que lo sepas.
Iba a preguntar más cosas, pero entonces oí la voz de Edward, quien interrumpió nuestra conversación.
- Bella, los demás ya llegaron, nos toca a nosotros – Dijo con su voz aterciopelada.
Bella pareció entender lo que yo no. Se despidió de mí y salió de la habitación junto a su esposo. Esto había aumentado mis dudas, de pronto me di cuenta de que tiritaba. De igual forma, no me iba a quedar en mi habitación sin hacer nada. Y supe que la única manera de despejar mis dudas era siguiendo a Edward y a Bella. Pero no me atrevía a ir sola, por lo que fui a buscar a uno de mis amigos.
Salí de la habitación y en el pasillo se encontraba Hunter, quien miraba atentamente unos cuadros que estaban en la pared.
- Hunter… - Susurré, pues sabía que podían oírme.
- ¿Qué? – Preguntó en voz muy alta para mi gusto.
- Shhh. – Le hice callar – No hables tan alto, pueden oírnos.
- ¿Qué sucede? – Bajo el tono de su voz, por suerte.
- Tengo que hablar seriamente contigo.
- ¡Yo no fui! – Exclamó de pronto – Fue todo idea de Zac, y una cosa llevó a la otra y bueno… Rompimos tu CD de The Cure, lo sé.
- ¿¡Qué hiciste qué!? – Grité, sin poder contenerme.
- ¿No lo sabías? – Respondió, atónito – Eh… Entonces no me hagas caso.
Decidí que luego me encargaría de eso, en ese momento tenía cosas más importantes en que pensar.
- No, no lo sabía – Le fulminé con la mirada, pero volví a susurrar – Déjame hablarte de algo, es sobre los Cullen, me parecen muy extraños. Necesito que me acompañes para descubrir qué pasa aquí.
- Eh… No me apetece involucrarme con tus paranoicos planes. – Contestó Hunter, quien me miraba como si estuviera loca.
- ¡Es lo menos que puedes hacer luego de romper mi CD favorito! – Mi mega enojo debía convencerlo.
- Ahá, pero… - Intentaba buscar una excusa - … Tienes razón.
Al fin se rindió. Por fin descubriría quiénes eran en realidad los Cullen. Proseguí explicándole mi “paranoico plan.”
- Esto es lo que haremos: Vamos a seguir a Edward y a Bella, que, creo, se adentrarán en el bosque…
- ¿Por qué harían eso? – Me interrumpió Hunter, sorprendido. Y otra vez dejó de susurrar.
- ¡Shhh! – Le hice callar – Ya te dije que me parecen muy raros.
Él siguió confundido, pero yo lo arrastré hasta la entrada y salimos de la mansión Cullen. Una vez fuera, el frío de la noche invadió mi cuerpo. Entonces Hunter divisó a la pareja.
- Mira, Hayley, ahí están – Señaló a los Cullen.
- ¿Dónde? – Mis ojos se movieron hacia la dirección indicada.
Y ahí estaban Bella y Edward, caminando tranquilamente hasta un río. Vi que Hunter se frotaba los brazos, como si eso aislara el frío. Habíamos salido tan rápido de la casa, que no nos dimos el tiempo de abrigarnos. Pero Edward y Bella tampoco estaban abrigados, y eso no parecía molestarlos. Aún así, al verlos, lo primero que hice fue esconderme tras un arbusto con Hunter.
- Que no nos vean – Le susurré a mi amigo una vez tras la planta.
- ¿Por qué?
Ignoré su estúpida pregunta y levanté el rostro para espiar a los Cullen. Sentí escalofríos cuando Edward miró en nuestra dirección, como si hubiera notado nuestra presencia. Antes de bajar la cabeza y volver a esconderme, vi cómo le hablaba a Bella, ella asintió en afirmación de algo. Al menos, estábamos lo suficientemente lejos como para que no nos vieran, pero algo no me hacía sentir segura acerca de ello, los Cullen eran especiales, con habilidades especiales, pero… ¿Qué eran? ¿Superhéroes? ¿Monstruos? ¿Robots? ¿Aliens?
- Hayley ¿En qué estás pensando? – Me miró casi preocupado, volví a ignorarlo, pero él tenía razón, mis pensamientos eran muy tontos.
- Espera… - Susurré.
Y esperamos tras el arbusto (N/A: LOL) Así, me aseguraría de que Edward ya no estuviera mirando en nuestra dirección (N/A: LOL doble) Cuando volví a levantarme para espiar, ya estaban del otro lado del rio… Pero ¿¡Cómo!?
- ¡Hunter, están del otro lado del río!
- ¿¡Qué!?
Esta vez, los dos nos levantamos, y los Cullen sí estaban del otro lado del río. Hunter me miró sorprendido, supe que estaba pensando lo mismo que yo.
- ¿¡Cómo lo hicieron!?
- Te dije que eran raros – Respondí, susurrando, para que recordara que debía bajar el tono de voz.
Edward y su esposa siguieron caminando y se adentraron en el bosque. Hunter, por su parte, se acercó rápidamente a la orilla del río. Tuve miedo de que Bella o Edward se percataran de su presencia, así que yo me mantuve sana y salva tras del arbusto. Pero no estaba tan segura, porque de pronto apareció un hombre, de la nada, como si hubiera llegado tras pegar un gran salto desde China.
- Hola, humana… - Me saludó, de alguna manera, me asustó, yo todavía estaba en shock. – Vamos, no te asustes, mi nombre es Nathaniel.
- Ho-Hola. – Estaba temblando, no podía hablar muy bien.
Se quedó parado, como una estatua, mirándome con unos aterradores ojos de un líquido rojo. Era tan pálido como los Cullen, con las notadas ojeras, pero me asustaba aún más que ellos. Era muy alto, y mucho más al lado de mis 5’2 pies de altura. También era bastante delgado, tanto como Nicole Kidman, eso le daba un aspecto andrógino; su pelo negro era aún más largo que el mío, le caía lacio hasta mucho más abajo de los hombros. Aparentaba como 19 años.
- ¿Me vas a decir el tuyo? – Preguntó, casi susurrando con su voz suave.
- Hayley – Mi miedo iba en aumento - ¿Qué haces aquí?
- Te estaba buscando a ti – Respondió, acercándose.
- ¿A mí?
Asintió, sonriendo, con sus dientes perfectos… ¿Estado de babosidad? No, no era el momento. Y lo peor, era que Hunter seguía en la orilla del río, inspeccionando el suelo como si ahí fuera a encontrar una entrada secreta o algo por el estilo.
Por otro lado, Nathaniel levantó su mano, lentamente, para acercarla a mi rostro. Su tacto era frío como el hielo, me estremecí. Lejos, allá en el bosque, escuché un gruñido gutural, parecido al de las bestias de las películas de terror, ese sonido me tomó desprevenida, hizo temblar mi cuerpo.
- Aléjate – La bestia gruñó otra vez, pero no era una bestia, era Edward, y estaba interponiéndose entre él y yo, era mi escudo.
¿¡Cómo llegó tan rápido!? Sentí que estaba en una pesadilla, porque nada de esto podía ser real, si hace tan sólo dos días mi vida era tan normal y patética. Nathaniel retrocedió dos pasos, pero detrás de él estaba Bella. Tampoco vi cuando llegó ella, eran muy rápidos.
- Yo la vi primero – Gruñó Nathaniel, adaptando una postura de pelea, al igual que Edward.
- Está con nosotros – Respondió Bella, que había cambiado de posición, para estar al lado de Edward.
Hunter estaba aún al lado del río, se acababa de dar cuenta de todo. Estaba tan paralizado como yo, incapaz de reaccionar ante la situación.
- Pero es una humana – Dijo Nathaniel, quien me asustaba cada vez más. – Puedo oír claramente el latido de su corazón.
Algo era seguro, Nathaniel y los Cullen no eran humanos, y entre ellos, había algo que los distinguía, algo que hacía que los Cullen fueran los buenos de la película.
- Ya veo- Dijo Nathaniel y sólo le tomó un segundo llegar a la orilla del río, para apresar a Hunter…
¡Continuará!
sábado, 15 de agosto de 2009
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